Esta lluvia no da ni para llovizna, pero yo me lluevo por dentro. El techo tiene goteras de inviernos invernales de años y años. Siempre hubo una escalera para subir, pero mis pies eran tan pequeños que no alcanzaba ni tocar el primer escalón...Hoy todo distinto, hasta la lluvia me parece fresca, siento como si lloverme por dentro fuera un milagro sobre natural que solo me invita a florecer, sin lluvia no hay flores... He aprendido a punta de tambaleos (por impaciente) a tambalearme con la paciencia misma . Ahora solo me toma tres exhalaciones volver a la calma, retornar al centro y callar esa voz que no se oye ,pero vaya que se hace sentir!...
No hay comentarios:
Publicar un comentario