Dejé de perder el tiempo y el tiempo comenzó a perderme, porque ya no vivo pendiente de su tic- tac. Al comienzo fue difícil, ya que en mi crianza me enseñaron a ser puntual. Hasta que un día descubrí mi propio ritmo que nada tenía que ver con los minutos y las horas, más se parecía a los latidos de un cajón peruano , a las palmas de la cueca, a la secuencia 3-1-3-1 de los crótalos... Nunca use un reloj en mis muñecas, esa fue la primera forma de protestarle al tiempo su caprichosa forma de pasar (tan lánguida o tan indiferente), sin embargo, era presa de su minutero, le temía a cada vuelta, sentía (a pesar de lo joven que soy ) una gran desventaja ... Todo terminó y comencé llegando tarde... Programé el tiempo a mi favor, con mis ritmos y horarios, con otros números, en otro orden. Es mi pequeña-gran rebeldía, tengo claro que no puedo modificar relojes o calendarios, pero sí puedo vivir a mis compases mis procesos, mis días, mis noches, mis alegrías, mis llantos, mis laberintos, mis sueños... Mi vida.-
Cuál es tu pequeña-gran rebeldía ?
Quién te pierde y qué ganas ?