... no se trata, se trata de que lo tratable no debe ser tratado como un trato, porque si tratas lo tratable como un trato, solo será un trato que no pudo ser tratado de una forma tratable.
Sí quisiera confundirte me sumergiría en tu cabeza cuesta arriba y boca abajo para decirte con ruido que nadie me vence , mientras no me descomponga. No intentemos calladitos, si hay que hacer ruído se hace, porque cuando llego en silencio tus pies están helados y con cuatro patas congeladas no se puede hacer caldo de pollo.
tú piensas que te hablo cuando en realidad estoy hablando sola (práctica vieja y ancestral que fortifica el musculo que a veces me manda y se manda solo. Cuando yo lo mando las cosas marchan al compás de mis quereres) . Cuando te hablo todo es inusual, ya que no distingo las palabras, emito frases inexistentes y miro donde no debo, por el insoportable ardor de mis pupilas.
ya que andamos boquiabiertos cerremos intercaladamente los compartimientos que compartimos con más de uno (lo bonito de no ser).
Ahora suena el acordión, no es un tango el que se canta, la verdad nadie canta, pero yo imagino que te canto , canto siempre a la misma hora , primero la canción lenta-divertida (para entretener a los aburridos retardados) y luego mi declaración y sonrisa al viento. ojalá algún día llegues a la hora que la estoy cantando y que las pupilas no me ardan.-