Recuerdo el día en que me marchité. Todo comenzó por la mañana cuando me ahogué con la ultima gota que rebalsó el vaso, ya era tarde para mi, así lo sentí, era tarde para enmendar los errores acumulados en ese cristal. Ahora a siglos del suceso puedo ver con toda claridad que la culpa fue mía por permitir que cada gota llenara ese vaso y quedarme quieta. Me dedique a aguantar, a obviar el dolor, a cegarme y sumergirme en mis propias mentiras y resignaciones... Cuando se despierta por la noche todo lo marchito revive y te retuerce como en su mejor época, los fantasmas del tiempo cíclico llegan a susurrar que pueden volver y ahí estas tú, enraizada, floreciente , luminosa, pero aún tienes miedo. Llegó la hora de hacerte cargo de cada gota, no quieres un vaso lleno y marchitarte otra vez... Llegó la hora de sembrar...
Preguntas al lector:
1. Cuantas veces te has marchitado?
2. Recuerdas porque te dejaste marchitar?
3. Cuantas gotas tiene tu vaso?
4. Permitirás marchitarte nuevamente ?
5. Que vas a sembrar ?
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