Dígame como me llamo, no acorte mi nombre, no lo cambie por alguna palabra obvia, diga mi nombre completo a ver si se atreve, quiero ver cuando comience a mover su boca y diga la primera letra, a ver si se atreve a terminar. El último que me llamó por mi nombre nadie sabe donde anda, ya ni lo recuerdo tampoco, así pasa cuando se dicen las cosas por su nombre los cobardes arrancan y los valientes se quedan solos.
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