jueves, 2 de junio de 2016

Como ardo yo

Se acerca el invierno y las pocas hojas que van quedando caen furiosas a la tierra, arden como ardo yo, ni el agua lograría apagar las llamas iracundas. Me podré quemar entera, pero mis raíces estarán intactas, volveré a nacer de nuevo junto con la octava luna llena, por ahora solo puedo entregarme a este sahumerio interno. Me hice rabia por guardarme el daño ( estoy segura que fue al revés, pero suelo contarme las historias de modo enredado) y cada vez que lo recuerdo se crea una chispa, ya no hay oportunidades de serenidad, necesito arder y quemarme y quemar todo a mi paso, porque aquella fiera que recorre mis rincones está agonizando, está dolida, sintiendo que fue más allá del bajo mundo y que se faltó el respeto una vez más. No perdí nada , solo lo que tenía que perder, pero esa parte animal no sabe de concilios. Sí, de venganzas, sí, de ataques letales, pero Diosa Blanca reina el universo y ella soy al final de la noche. 

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