lunes, 9 de noviembre de 2015

Vivendo voy muriendo y al revés.

De a poco me iré muriendo pa que no digan que renuncié a la vida, porque yo creo sinceramente que muriendo voy día a día. No me pesa la razón con semejante modo de enfrentar lo cierto, porque tengo clarito que a todos nos llega la hora. Me puse a pensar entonces qué poco miedos van quedando y por esta causa me van acechando. Llorar a rabias fue lo que hice pa botar los miedos el orgullo y mil perdones me pedí por decir que no dolía. No me quiero victimizar, es más bien todo lo contrario, solo quiero recordarme lo que me ha costado asumir. Volvería a llorar pegandole puñetes al aire , sin caras y con caras imaginarme el golpe, aunque más duele cuando me veo peleando con el espejo. Todavía no encuentro consuelo para la herida pasada, pero tengo agüita e romero pa quitarme la amargura. Estoy creyéndome el cuento que me conté, ese que dice que hay penas que valen, que me las busqué toditas y que de algunas soy la heredera legítima. vaya que da gusto cuando por el llanto sana la chola, vaya que da gusto que no importe lo que importó. Que ya no vengan monstruos a custodiar los sueños y que el pájaro negro se echara volar de mi cielo.

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